La medalla de la Virgen: toda la novela dentro de la tripa de Santiago Nasar

La cavidad abdominal estaba ocupada por grandes témpanos de sangre, y entre el lodazal de contenido gástrico apareció una medalla de oro de la Virgen del Carmen que Santiago Nasar se había tragado a la edad de cuatro años. (García Márquez 88)

El centro de Crónica de una muerte anunciada es Santiago Nasar, y en el centro de Santiago está la medalla de la Virgen del Carmen.  Este momento, presentado por Gabriel García Márquez como un detalle, realmente es una ventana al personaje de Santiago y una crítica profunda del catolicismo colombiano.  En este ensayo breve, voy a explicar el significado de la Virgen del Carmen y de su medalla, su cadena al tema de la movilidad de Santiago, los problemas teológicos que la medalla presenta, y cómo estos problemas se relacionan con la ignorancia y las desviaciones generales del pueblo, particularmente la falta de respeto por el libre albedrío y la “paganización” de la fe.  Finalmente, escribiré sobre el mal liderazgo que ha dejado la iglesia en esta condición.

Según las carmelitas, la Virgen María se les apareció en el Monte Carmel (Israel) a algunos ermitaños en el siglo XIII (Ordum).  Ella se convirtió en la patrona de su orden, y después en la patrona del mar, de las armadas, y de los transportadores en España, Colombia, Chile, y otros países (Armada).  Además la Virgen inspiró devoción en muchos otros países, incluso en los Estados Unidos: es la patrona de mi iglesia en Carmel, Indiana.

La tradición nos cuenta que el 16 de julio de 1251, la Virgen se le apareció otra vez al santo Simon Stock y le dio los hábitos de las carmelitas y el escapulario, un collar con dos telas cuadradas: una llevada en el pecho, una en la espalda (Scapular).  Desde 1910, la iglesia ha permitido a los fieles llevar una medalla metálica en vez de tela, como lo que el sacerdote encuentra dentro de Santiago.  Uno de los cuadros del escapulario repite esta promesa afamada de la Virgen: la persona que lleva este escapulario a su muerte evitará el infierno.

El patrocinio de la Virgen del Carmen de las armadas es interesante porque Santiago tiene tantas de sus propias armas (García 11), pero su patrocinio sobre los transportadores colombianos es mucho más interesante.  Como hemos discutido en clase, el sueño de Santiago sobre los árboles y los pájaros al comienzo de la novela centra en la idea de movilidad (9-10).  ¿Es Santiago arraigado a su hogar como un árbol o libre como un pájaro?  Plácida intuye que es un pájaro, pero cambia su mente a la muerte.  Al principio, parece claro que es un árbol.  Aunque sea rico, tenía que abandonar los estudios y asumir la vocación de su padre cuando él se murió (14).  Sus padres concertaron su compromiso a Flora Miguel a pesar de que él amaba a María Cervantes (127).  Él se muere sin entender un “carajo” de la razón (130), una víctima de casi todo el pueblo y quizás del destino.  Cuando se falla, es inmovilizado para siempre.

No obstante, el encontrarse de la medalla de la patrona de los transportadores dentro de Santiago de la manera más literal cuenta lo opuesto.  Para mí, la única manera de entender Santiago como un pájaro es entenderlo como un hombre con libre albedrío.  No se puede controlar sus circunstancias, pero sí se puede controlar sus acciones, y de esta manera todos de nosotros somos pájaros.  Vemos esta actitud liberada en Ángela cuando abandona el “culto de defectos” de su madre y finalmente se enamora de Bayardo (107).  Cuando se dedica a él, se pone “dueña de su destino” por la primera vez (108).  Si esta libertad emocional fue posible para Ángela, manipulada por su familia toda su vida, fue posible también para Santiago Nasar.

La promesa del escapulario ha sido una poca polémica (Sabbatine).  La iglesia ha explicado que la fe de la persona que lleva el escapulario, no el objeto en sí mismo, garantiza la protección de la Virgen.  Llevar el escapulario es una señal física de esta devoción.  Así se preserva la responsabilidad del hombre por sus propias acciones.  Pues, si García Márquez intenta criticar a toda la iglesia por esta frase, este detalle es chistoso, pero no es penetrante.  Sin embargo, me parece que su blanco en esta novela no es el dogma del Vaticano sino su propia sociedad, y la superstición y la religión siempre han sido familiares, especialmente en los pueblitos.  Por la negligencia del obispo quien abandona al pueblo de prisa, “sin malicia ni inspiración,” este pueblo ha caído en la ignorancia (24).  Para un pueblo atrasado, una acción que hiciera Santiago antes de que usara la razón salvaría su alma, sea él fiel o no.  La historia de la muerte de Santiago demuestra que su pueblo es bastante fatalista y pagano creer esto.

Para los no educados, la promesa del escapulario es peligrosísima.  ¿Si el escapulario garantiza la salvación, para qué importan las obras buenas, la fe, o la misericordia de Dios?  Porque Santiago tiene el escapulario, está destinado a ir al cielo a pesar de sus acciones.  La falta de respeto de este pueblo para el libre albedrío ya es clara.  En vez de asignar y aceptar la culpa por la muerte de Santiago, el pueblo nos cuenta de sueños proféticos (Plácida Linero: García 9-10), errores mentales (Christo Bedoya: 111-112), y alucinaciones (Divina Flor: 132).  Nuestras fuentes más “objetivas,” el narrador y el investigador, escriben así:

Nos sorprendían los gallos del amanecer tratando de ordenar las numerosas casualidades encadenadas que habían hecho posible el absurdo, y era evidente que no lo hacíamos por un anhelo de esclarecer misterios, sino porque ninguno de nosotros podía seguir viviendo sin saber con exactitud cuál era el sitio y la misión que le había asignado la fatalidad. (111)

La fatalidad nos hace invisibles. (129)

Los más ridículos son Pedro y Pablo, los matadores.  Le quitan la vida a un vecino y amigo sin ninguna deliberación, más bien con soberbia.  A menos dos veces antes del acto, hablan de ello como si ya ocurriera – como si una acción libre fuese el destino (117, 124).  El crítico Arnold Penuel está de acuerdo con Clotilde Armenta que los hermanos no realmente quieren matar a Santiago: sólo intentan demostrar su anhelo a todo el pueblo para preservar la honra de la familia, y prefieren que alguien les impide (Penuel 753-754).  Su error es asumir que el pueblo tiene la voluntad pararlos.  Cuando no lo hace, tienen que cumplir su alarde.  No estoy totalmente de acuerdo con este análisis porque el acto de coger dos nuevas navajas denota alguna tenacidad, pero sí es un factor que tiene que considerar.

Esta actitud no está confinada a la muerte de Santiago: aplica al matrimonio de Ángela y Bayardo, también.  Cuando Bayardo ve a Ángela la primera vez, dice, “cuando despierte…recuérdame que voy a casar con ella,” sin saber nada de ella ni conocerla y sin ningún respeto hacia su deseo (37).  Después del noviazgo, ella todavía no lo quiere, pero su familia la obliga a casarse con él por su riqueza.  Dice su madre, “también el amor se aprende” (43).  Ángela se casa sin voluntad, y dentro de un día es abandonada sin voluntad, también (56-57).  27 años después, ningún hombre ha tomado responsabilidad para desflorecer a Ángela.  En esta sociedad, hay dos tipos de hombres: hombres que no hacen nada porque no tienen la voluntad y hombres que actúan impulsivamente porque no tienen la voluntad.

Otro peligro del escapulario es que la gente puede entenderlo como un amuleto que salva su propietario en todas las circunstancias, como los que usaban los paganos (Use).  Es probable que haya ocurrido a esta parroquia.  El fatalismo ha sido un rasgo del paganismo para siempre[1], y este pueblo es pagano en otros modos, también.  Ya he mencionado la superstición mostrada en la inclinación de Plácida Linero de interpretar los sueños.  Además, antes de matar a Santiago Nasar, un acto que no es cristiano de ninguna manera, los hermanos Pedro y Pablo involuntariamente se santiguan (131).  Padre Amador, por hacer la autopsia, es semejante a los brujos-médicos de las religiones ancianas.

Además hay el poder terrible del “honor” sobre el pueblo.  El caso de Santiago Nasar no sigue las reglas de cristianismo: sigue las reglas de este sistema más anciano.  Según el cristianismo, la adúltera no es más culpable que ninguna otra persona[2].  Según el honor, Bayardo tiene el derecho de humillar a Ángela, pegarle, y abandonarla por algo hecho antes de su noviazgo.  Según el cristianismo, la venganza no es permitida[3].  Según el honor, Santiago merece la muerte por haber desflorecido a Ángela, y el honor es una defensa permisible ante la ley (59).

Soren Kierkegaard escribió que cuando el rito religioso es demasiado bello, se convierte en espectáculo, y empieza el paganismo.  No debemos olvidar que la medalla de la Virgen del Carmen de Santiago, un sucedáneo por el escapulario simple de tela, es de oro.  El matrimonio es un sacramento de la iglesia católica, pero Bayardo trata suyo como una exhibición.  Paga dieciocho mil pesos para la fiesta después y abandona a su esposa a la primera calamidad (52).  Todos tienen que ponerse su mejor ropa e ir a la calle para saludar al obispo.  Es tan espectacular esta costumbre que los vecinos de Santiago, cuando oyen la gritería de él y del pueblo durante el asesinato, no hacen nada porque piensan que es parte de la fiesta para el obispo (136).

Después de que Pedro y Pablo Vicario cumplen su crimen, corren hacia la iglesia para protección (135), y es apropiado.  Las autoridades religiosas son responsables para el desastre de este asesinato y este pueblo.  El obispo, por razones que no sabemos, aborrece al pueblo (14).  Quizás lo odie por sus desviaciones, pero si es por eso, debe corregirlo.  Más básicamente, si hubiera parado en el pueblo, habría retrasado el asesinato.  Además, es por él que sus visitas a los pueblos se han convertido en otra Saturnalia.  Márquez presenta las gritas de protesta contra el obispo no por los humanos infantiles sino por los gallos, leñado por mucha cuesta para hacer su sopa favorita (23-25).  Los mismos gallos que simbolizan la corrupción del obispo por el lujo físico lo acusan.  Es una gira brillante en las palabras de Jesucristo durante su entrada a Jerusalén: “Os digo que si [los fieles] callan gritarán las piedras[4].”

Padre Amador, el líder espiritual del pueblo, es una vergüenza.  Claramente no ha acabado con el culto de honor ni lo va a lograr.  Como toda su parroquia, intenta evitar la responsabilidad por la muerte de Santiago: sabe que los hermanos planeaban matar a Santiago Nasar, pero nunca les consulta o les condena.  Ve a Santiago en la mañana, y supone que la amenaza fue un “infundio” (27).  Cuando empieza el alboroto, el sacerdote no hace nada para pararlo.  ¿Que tipo de pastor abandona a su oveja a la muerte?

Su ignorancia científica indica su ignorancia religiosa.  Después de que los perros intentan comer las tripas de Santiago, que se puede ver como un ataque contra el espíritu de la Virgen, Santiago es hecho víctima otra vez por su sacerdote (86-87).  Padre Amador arruina el cuerpo de Santiago durante la autopsia.  Como los médicos equivocados del siglo XIX, lee el futuro de Santiago por su masiva encefálica – una inteligencia superior, un porvenir brillante, y una hipertrofía que lo consignó a una muerte pronta (89).  El médico real del pueblo no está de acuerdo con este análisis.  “Tenía que ser cura para ser tan bruto,” dice el médico.  Panuel comparte este asco para la autopsia: para él, la desfiguración horrenda de Santiago simboliza el odio de la iglesia para el cuerpo y la vida (757-758).  No pienso que es verdad del dogma de la iglesia, pero estoy de acuerdo con este análisis del clérigo de esta sociedad.

Ahora que he revisado Crónica de la muerte anunciada con lupa para probar el fatalismo, el paganismo, y el mal liderazgo del pueblo el sentido del episodio sobre la medalla de la Virgen es claro.  El escapulario dentro de la tripa presenta un reto insuperable para el pueblo.  Salvador no se hubiera comido esta medalla si no fuera en su casa, pues sabemos que el escapulario es popular en un pueblo sin sagacidad religiosa.  Por su garantía malentendida de salvación, provee una cláusula de escape para el pueblo, especialmente a los niños con hambre.  Este poder mágico atrae su superstición y sus creencias latentes en las tradiciones paganas.  Es descubierto por un sacerdote apartándose de su vocación de todas las maneras.  Márquez no comenta más en la medalla.  Puede ser porque el pueblo ya entiende la posición de la iglesia, pero lo dudo: soy un católico educado, y yo mismo tuve que consultar el catequismo para saber la solución a esta situación.

Por eso la medalla simboliza el encarcelamiento del pueblo, pero hay esperanza: la Virgen del Carmen representa la movilidad, también.  El individuo que se mueve por sus propios deseos, como la Ángela madura, se puede convertirse en dueño de su destino y alcanzar la felicidad.  Santiago Nasar realiza esta libertad y convalida la presencia de la Virgen dentro de él al fin de la novela.  Después del asalto, no se permite morir en un lugar extraño: se levanta por su propio y camina más de cien metros a su casa para caerse en su cocina (136-137).  Los testigos notan su cuidado durante este episodio, hasta que sacude “con la mano la tierra que le quedó en las tripas,” un acto de respeto para la ubicación de la medalla de la Virgen.  Dice Argénida Lanao que aunque fue cubierto en sangre y al punto de morir, su rostro y su presencia de espíritu le hicieron “más bello que nunca.”  En su muerte, ha alcanzado la autonomía.  Ha vencido sobre sus matadores y su sociedad.  En los dos cuadros del escapulario encontramos el tema de la novela.

Bibliografía

Armada Nacional de Colombia.  “Stella Maris o Virgen del Carmen.”  <http://www.armada.mil.co/english/index.php?idcategoria=53658&ts=9a54c1ef9861c088c8947da2813d47c9&gt;.

García Márquez, Gabriel.  Crónica de una muerte anunciada.  Debolsillo: Barcelona, 2005.

Ordo Fratrum Beatissimae Virginis Mariae de Monte Carmelo.  “The Origins.”  <http://www.ocarm.org/eng/ord1/1pag1eng.htm&gt;.

Penuel, Arnold M.  The Sleep of Vital Reason in García Márquez’s Cronica de una muerte anunciadaHispania Vol. 68, diciembre 1985, p753-766.

“Sabbatine Privilege.”  Catholic Encyclopedia.  <http://www.newadvent.org/cathen/13289b.htm&gt;.

“Scapular.”  Catholic Encyclopedia.  <http://www.newadvent.org/cathen/13508b.htm&gt;.

“Use and abuse of amulets.”  Catholic Encyclopedia.  <http://www.newadvent.org/cathen/01443b.htm&gt;.


[1] La astrología, los lectores de manos, y el Tarot son ejemplos.

[2] Juan 8:2-11

[3] Romanos 12:17-21

[4] Lucas 19:40

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