Archive for April 2007

La medalla de la Virgen: toda la novela dentro de la tripa de Santiago Nasar

April 25, 2007

La cavidad abdominal estaba ocupada por grandes témpanos de sangre, y entre el lodazal de contenido gástrico apareció una medalla de oro de la Virgen del Carmen que Santiago Nasar se había tragado a la edad de cuatro años. (García Márquez 88)

El centro de Crónica de una muerte anunciada es Santiago Nasar, y en el centro de Santiago está la medalla de la Virgen del Carmen.  Este momento, presentado por Gabriel García Márquez como un detalle, realmente es una ventana al personaje de Santiago y una crítica profunda del catolicismo colombiano.  En este ensayo breve, voy a explicar el significado de la Virgen del Carmen y de su medalla, su cadena al tema de la movilidad de Santiago, los problemas teológicos que la medalla presenta, y cómo estos problemas se relacionan con la ignorancia y las desviaciones generales del pueblo, particularmente la falta de respeto por el libre albedrío y la “paganización” de la fe.  Finalmente, escribiré sobre el mal liderazgo que ha dejado la iglesia en esta condición.

Según las carmelitas, la Virgen María se les apareció en el Monte Carmel (Israel) a algunos ermitaños en el siglo XIII (Ordum).  Ella se convirtió en la patrona de su orden, y después en la patrona del mar, de las armadas, y de los transportadores en España, Colombia, Chile, y otros países (Armada).  Además la Virgen inspiró devoción en muchos otros países, incluso en los Estados Unidos: es la patrona de mi iglesia en Carmel, Indiana.

La tradición nos cuenta que el 16 de julio de 1251, la Virgen se le apareció otra vez al santo Simon Stock y le dio los hábitos de las carmelitas y el escapulario, un collar con dos telas cuadradas: una llevada en el pecho, una en la espalda (Scapular).  Desde 1910, la iglesia ha permitido a los fieles llevar una medalla metálica en vez de tela, como lo que el sacerdote encuentra dentro de Santiago.  Uno de los cuadros del escapulario repite esta promesa afamada de la Virgen: la persona que lleva este escapulario a su muerte evitará el infierno.

El patrocinio de la Virgen del Carmen de las armadas es interesante porque Santiago tiene tantas de sus propias armas (García 11), pero su patrocinio sobre los transportadores colombianos es mucho más interesante.  Como hemos discutido en clase, el sueño de Santiago sobre los árboles y los pájaros al comienzo de la novela centra en la idea de movilidad (9-10).  ¿Es Santiago arraigado a su hogar como un árbol o libre como un pájaro?  Plácida intuye que es un pájaro, pero cambia su mente a la muerte.  Al principio, parece claro que es un árbol.  Aunque sea rico, tenía que abandonar los estudios y asumir la vocación de su padre cuando él se murió (14).  Sus padres concertaron su compromiso a Flora Miguel a pesar de que él amaba a María Cervantes (127).  Él se muere sin entender un “carajo” de la razón (130), una víctima de casi todo el pueblo y quizás del destino.  Cuando se falla, es inmovilizado para siempre.

No obstante, el encontrarse de la medalla de la patrona de los transportadores dentro de Santiago de la manera más literal cuenta lo opuesto.  Para mí, la única manera de entender Santiago como un pájaro es entenderlo como un hombre con libre albedrío.  No se puede controlar sus circunstancias, pero sí se puede controlar sus acciones, y de esta manera todos de nosotros somos pájaros.  Vemos esta actitud liberada en Ángela cuando abandona el “culto de defectos” de su madre y finalmente se enamora de Bayardo (107).  Cuando se dedica a él, se pone “dueña de su destino” por la primera vez (108).  Si esta libertad emocional fue posible para Ángela, manipulada por su familia toda su vida, fue posible también para Santiago Nasar.

La promesa del escapulario ha sido una poca polémica (Sabbatine).  La iglesia ha explicado que la fe de la persona que lleva el escapulario, no el objeto en sí mismo, garantiza la protección de la Virgen.  Llevar el escapulario es una señal física de esta devoción.  Así se preserva la responsabilidad del hombre por sus propias acciones.  Pues, si García Márquez intenta criticar a toda la iglesia por esta frase, este detalle es chistoso, pero no es penetrante.  Sin embargo, me parece que su blanco en esta novela no es el dogma del Vaticano sino su propia sociedad, y la superstición y la religión siempre han sido familiares, especialmente en los pueblitos.  Por la negligencia del obispo quien abandona al pueblo de prisa, “sin malicia ni inspiración,” este pueblo ha caído en la ignorancia (24).  Para un pueblo atrasado, una acción que hiciera Santiago antes de que usara la razón salvaría su alma, sea él fiel o no.  La historia de la muerte de Santiago demuestra que su pueblo es bastante fatalista y pagano creer esto.

Para los no educados, la promesa del escapulario es peligrosísima.  ¿Si el escapulario garantiza la salvación, para qué importan las obras buenas, la fe, o la misericordia de Dios?  Porque Santiago tiene el escapulario, está destinado a ir al cielo a pesar de sus acciones.  La falta de respeto de este pueblo para el libre albedrío ya es clara.  En vez de asignar y aceptar la culpa por la muerte de Santiago, el pueblo nos cuenta de sueños proféticos (Plácida Linero: García 9-10), errores mentales (Christo Bedoya: 111-112), y alucinaciones (Divina Flor: 132).  Nuestras fuentes más “objetivas,” el narrador y el investigador, escriben así:

Nos sorprendían los gallos del amanecer tratando de ordenar las numerosas casualidades encadenadas que habían hecho posible el absurdo, y era evidente que no lo hacíamos por un anhelo de esclarecer misterios, sino porque ninguno de nosotros podía seguir viviendo sin saber con exactitud cuál era el sitio y la misión que le había asignado la fatalidad. (111)

La fatalidad nos hace invisibles. (129)

Los más ridículos son Pedro y Pablo, los matadores.  Le quitan la vida a un vecino y amigo sin ninguna deliberación, más bien con soberbia.  A menos dos veces antes del acto, hablan de ello como si ya ocurriera – como si una acción libre fuese el destino (117, 124).  El crítico Arnold Penuel está de acuerdo con Clotilde Armenta que los hermanos no realmente quieren matar a Santiago: sólo intentan demostrar su anhelo a todo el pueblo para preservar la honra de la familia, y prefieren que alguien les impide (Penuel 753-754).  Su error es asumir que el pueblo tiene la voluntad pararlos.  Cuando no lo hace, tienen que cumplir su alarde.  No estoy totalmente de acuerdo con este análisis porque el acto de coger dos nuevas navajas denota alguna tenacidad, pero sí es un factor que tiene que considerar.

Esta actitud no está confinada a la muerte de Santiago: aplica al matrimonio de Ángela y Bayardo, también.  Cuando Bayardo ve a Ángela la primera vez, dice, “cuando despierte…recuérdame que voy a casar con ella,” sin saber nada de ella ni conocerla y sin ningún respeto hacia su deseo (37).  Después del noviazgo, ella todavía no lo quiere, pero su familia la obliga a casarse con él por su riqueza.  Dice su madre, “también el amor se aprende” (43).  Ángela se casa sin voluntad, y dentro de un día es abandonada sin voluntad, también (56-57).  27 años después, ningún hombre ha tomado responsabilidad para desflorecer a Ángela.  En esta sociedad, hay dos tipos de hombres: hombres que no hacen nada porque no tienen la voluntad y hombres que actúan impulsivamente porque no tienen la voluntad.

Otro peligro del escapulario es que la gente puede entenderlo como un amuleto que salva su propietario en todas las circunstancias, como los que usaban los paganos (Use).  Es probable que haya ocurrido a esta parroquia.  El fatalismo ha sido un rasgo del paganismo para siempre[1], y este pueblo es pagano en otros modos, también.  Ya he mencionado la superstición mostrada en la inclinación de Plácida Linero de interpretar los sueños.  Además, antes de matar a Santiago Nasar, un acto que no es cristiano de ninguna manera, los hermanos Pedro y Pablo involuntariamente se santiguan (131).  Padre Amador, por hacer la autopsia, es semejante a los brujos-médicos de las religiones ancianas.

Además hay el poder terrible del “honor” sobre el pueblo.  El caso de Santiago Nasar no sigue las reglas de cristianismo: sigue las reglas de este sistema más anciano.  Según el cristianismo, la adúltera no es más culpable que ninguna otra persona[2].  Según el honor, Bayardo tiene el derecho de humillar a Ángela, pegarle, y abandonarla por algo hecho antes de su noviazgo.  Según el cristianismo, la venganza no es permitida[3].  Según el honor, Santiago merece la muerte por haber desflorecido a Ángela, y el honor es una defensa permisible ante la ley (59).

Soren Kierkegaard escribió que cuando el rito religioso es demasiado bello, se convierte en espectáculo, y empieza el paganismo.  No debemos olvidar que la medalla de la Virgen del Carmen de Santiago, un sucedáneo por el escapulario simple de tela, es de oro.  El matrimonio es un sacramento de la iglesia católica, pero Bayardo trata suyo como una exhibición.  Paga dieciocho mil pesos para la fiesta después y abandona a su esposa a la primera calamidad (52).  Todos tienen que ponerse su mejor ropa e ir a la calle para saludar al obispo.  Es tan espectacular esta costumbre que los vecinos de Santiago, cuando oyen la gritería de él y del pueblo durante el asesinato, no hacen nada porque piensan que es parte de la fiesta para el obispo (136).

Después de que Pedro y Pablo Vicario cumplen su crimen, corren hacia la iglesia para protección (135), y es apropiado.  Las autoridades religiosas son responsables para el desastre de este asesinato y este pueblo.  El obispo, por razones que no sabemos, aborrece al pueblo (14).  Quizás lo odie por sus desviaciones, pero si es por eso, debe corregirlo.  Más básicamente, si hubiera parado en el pueblo, habría retrasado el asesinato.  Además, es por él que sus visitas a los pueblos se han convertido en otra Saturnalia.  Márquez presenta las gritas de protesta contra el obispo no por los humanos infantiles sino por los gallos, leñado por mucha cuesta para hacer su sopa favorita (23-25).  Los mismos gallos que simbolizan la corrupción del obispo por el lujo físico lo acusan.  Es una gira brillante en las palabras de Jesucristo durante su entrada a Jerusalén: “Os digo que si [los fieles] callan gritarán las piedras[4].”

Padre Amador, el líder espiritual del pueblo, es una vergüenza.  Claramente no ha acabado con el culto de honor ni lo va a lograr.  Como toda su parroquia, intenta evitar la responsabilidad por la muerte de Santiago: sabe que los hermanos planeaban matar a Santiago Nasar, pero nunca les consulta o les condena.  Ve a Santiago en la mañana, y supone que la amenaza fue un “infundio” (27).  Cuando empieza el alboroto, el sacerdote no hace nada para pararlo.  ¿Que tipo de pastor abandona a su oveja a la muerte?

Su ignorancia científica indica su ignorancia religiosa.  Después de que los perros intentan comer las tripas de Santiago, que se puede ver como un ataque contra el espíritu de la Virgen, Santiago es hecho víctima otra vez por su sacerdote (86-87).  Padre Amador arruina el cuerpo de Santiago durante la autopsia.  Como los médicos equivocados del siglo XIX, lee el futuro de Santiago por su masiva encefálica – una inteligencia superior, un porvenir brillante, y una hipertrofía que lo consignó a una muerte pronta (89).  El médico real del pueblo no está de acuerdo con este análisis.  “Tenía que ser cura para ser tan bruto,” dice el médico.  Panuel comparte este asco para la autopsia: para él, la desfiguración horrenda de Santiago simboliza el odio de la iglesia para el cuerpo y la vida (757-758).  No pienso que es verdad del dogma de la iglesia, pero estoy de acuerdo con este análisis del clérigo de esta sociedad.

Ahora que he revisado Crónica de la muerte anunciada con lupa para probar el fatalismo, el paganismo, y el mal liderazgo del pueblo el sentido del episodio sobre la medalla de la Virgen es claro.  El escapulario dentro de la tripa presenta un reto insuperable para el pueblo.  Salvador no se hubiera comido esta medalla si no fuera en su casa, pues sabemos que el escapulario es popular en un pueblo sin sagacidad religiosa.  Por su garantía malentendida de salvación, provee una cláusula de escape para el pueblo, especialmente a los niños con hambre.  Este poder mágico atrae su superstición y sus creencias latentes en las tradiciones paganas.  Es descubierto por un sacerdote apartándose de su vocación de todas las maneras.  Márquez no comenta más en la medalla.  Puede ser porque el pueblo ya entiende la posición de la iglesia, pero lo dudo: soy un católico educado, y yo mismo tuve que consultar el catequismo para saber la solución a esta situación.

Por eso la medalla simboliza el encarcelamiento del pueblo, pero hay esperanza: la Virgen del Carmen representa la movilidad, también.  El individuo que se mueve por sus propios deseos, como la Ángela madura, se puede convertirse en dueño de su destino y alcanzar la felicidad.  Santiago Nasar realiza esta libertad y convalida la presencia de la Virgen dentro de él al fin de la novela.  Después del asalto, no se permite morir en un lugar extraño: se levanta por su propio y camina más de cien metros a su casa para caerse en su cocina (136-137).  Los testigos notan su cuidado durante este episodio, hasta que sacude “con la mano la tierra que le quedó en las tripas,” un acto de respeto para la ubicación de la medalla de la Virgen.  Dice Argénida Lanao que aunque fue cubierto en sangre y al punto de morir, su rostro y su presencia de espíritu le hicieron “más bello que nunca.”  En su muerte, ha alcanzado la autonomía.  Ha vencido sobre sus matadores y su sociedad.  En los dos cuadros del escapulario encontramos el tema de la novela.

Bibliografía

Armada Nacional de Colombia.  “Stella Maris o Virgen del Carmen.”  <http://www.armada.mil.co/english/index.php?idcategoria=53658&ts=9a54c1ef9861c088c8947da2813d47c9&gt;.

García Márquez, Gabriel.  Crónica de una muerte anunciada.  Debolsillo: Barcelona, 2005.

Ordo Fratrum Beatissimae Virginis Mariae de Monte Carmelo.  “The Origins.”  <http://www.ocarm.org/eng/ord1/1pag1eng.htm&gt;.

Penuel, Arnold M.  The Sleep of Vital Reason in García Márquez’s Cronica de una muerte anunciadaHispania Vol. 68, diciembre 1985, p753-766.

“Sabbatine Privilege.”  Catholic Encyclopedia.  <http://www.newadvent.org/cathen/13289b.htm&gt;.

“Scapular.”  Catholic Encyclopedia.  <http://www.newadvent.org/cathen/13508b.htm&gt;.

“Use and abuse of amulets.”  Catholic Encyclopedia.  <http://www.newadvent.org/cathen/01443b.htm&gt;.


[1] La astrología, los lectores de manos, y el Tarot son ejemplos.

[2] Juan 8:2-11

[3] Romanos 12:17-21

[4] Lucas 19:40

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Response to the Speluncean Explorers

April 17, 2007

My brother Foster said a good deal about justifiable sacrifices, connecting the ten construction workers killed in the rescue to the one who was killed to feed the others.  I was surprised, then, that he did not mention the sacrificial nature of the trial itself.  The four explorers are about to suffer the death penalty to preserve the integrity of the murder law.  Should the state use people in this way?  I think not, but I am morally opposed to the death penalty if secure life imprisonment is possible, so I would have had to recuse myself from this case regardless.

Tatting’s tortuous recusal and the various theoretical arguments displayed during the decision show me the danger of stare decisis.  Because the decisions of these judges will become precedent for future cases which they will not control, they are reluctant to show mercy in any circumstances.  This occurred in the Cabin Boy case, in which the jury convicted the sailors due to the “slippery slope” argument that an acquittal would open the door to more egregious exceptions in the future.  Perhaps we should waive a case such as the Explorers, in which the judges’ inclinations to mercy are so strongly attached to the particular circumstances, from theoretical consideration for future courts.  Handy’s opinion seems the closest to this action.

Even if the death penalty were not a factor, I would acquit the defendants.  A “temporary insanity” plea is possible based on their extreme hunger, but chiefly, I am sympathetic to Foster’s exception for extreme necessity.  Tatting cites Commonwealth v. Valjean as evidence against this view, but in my reading of Les Miserables, this case was meant to demonstrate the terrible inflexibility of the legal system embodied by Inspector Javert, not the sagacity of the court.

Response to Lewis

April 11, 2007

I found C. S. Lewis’s rejection of the humanitarian theory of punishment both persuasive and prescient.  He writes that he had to publish his article in Australia because the English would have no part of it.  It comes as little surprise, then, that his predictions are coming true in our own day and age.  Criminal justice in England is now desiccated.

Lewis writes that once we have replaced morality with expedience in criminal justice, the government has carte blanche to use the law to enshrine whatever opinions it wants.  In the case of modern-day England, the police seem to enforce tolerance of homosexuality more passionately than it prevents violent crime.  For instance, just this week, the British police sent four officers to an 11-year old boy’s home to question him about an e-mail in which he called another student “gay.” [1] In what country could a schoolyard insult be a crime?  In the same country where two squadrons of police officers sent an Oxford student to a night in prison for calling a horse gay, that’s where[2].  Given these penalties for thoughtcrime, we are not far from the days where any expressed opposition to homosexuality will be a criminal offense.

What is especially ironic about the 11-year old boy’s tale is his father’s claim that the police had been unresponsive to several reports of break-ins at his business.  One of the Britons who commented on the story wrote that the police sent no officers when the other party in a traffic accident refused to give his insurance information.  In the Theodore Dalrymple article I cited earlier, the police criticized the author’s wife for demanding a response to an arson committed near her house.  Nor is the evidence merely anecdotal: according to The Observer [UK], convictions for all violent crimes are in freefall; the conviction rate for reported crimes is now below 10%, and that is merely for crimes the police bother to record[3]!  Since the Labor Party took power, rapes have doubled and “serious woundings” have risen 50%; only the government itself believes crimes are decreasing.  So we see an unintended consequence of using the law for social engineering: police most zealously guard the laws which are the easiest to enforce.  It is easier to bully a schoolboy than to hunt down a rapist.

Finally, although philosophers like Hart question sentencing, wondering what “units” we would use to achieve proportionality between crime and punishment, it is clear that many British judges are erring egregiously toward leniency.  According to Dalrymple, two different youths who beat middle-aged men to the point of permanent brain damage, convicted and sentenced by judges hoping to “send a message” about violence, each received less than a year in prison.  As the author notes, nine months in prison is fleeting, especially compared to the 30-40 years the victims will now spend mentally impaired and unable to provide much for their families.  Such frivolity toward sentencing is a failure for both the retributive and the deterrent theories of justice.  If anything, it is a nod toward the humanitarians, some of which would argue that the youths were too young to know any better, and that there was nothing to rehabilitate.  Surely, England would benefit if it paid more attention to its retributive past.


[1] Hull, Liz.  “Police send four police officers to tackle boy, 11, who called schoolmate ‘gay’.”  Daily Mail [UK], 2 April 2007.  <http://www.dailymail.co.uk/pages/live/articles/news/news.html?in_article_id=445996&in_page_id=1770&gt;.

[2] Dalrymple, Theodore.  “It’s This Bad.”  City Journal, Spring 2006.  <http://www.city-journal.org/html/16_2_oh_to_be.html&gt;.

[3] Rose, David.  “Crime rate soars as criminals walk free.”  The Observer, 28 May 2006.  <http://observer.guardian.co.uk/uk_news/story/0,,1784623,00.html>.

Description of the Science Behind Cloning

April 10, 2007

Therapeutic and reproductive cloning, as you would imagine, are based on the science of genetics.  One of the foundations of this science is that long molecules of deoxyribonucleic acid called chromosomes contain the instructions for all our biological processes1.  DNA has a sugar-phosphate backbone with bases inside.  There are four kinds of bases, and their arrangement determines our genetic code.  During transcription, the DNA double helix divides, and catalysts push RNA between4.  The catalysts construct codons of information in the RNA.  As the DNA reunites, this “messenger RNA” leaves the nucleus through translation.  A new type of RNA, tRNA (“translator RNA”), then reads the sequences of information and creates the requested series of amino acids.  These amino acids are responsible for our metabolism.

Cloning is founded upon another one of the fundamental genetic procedures: mitosis3.  An organism begins as one cell which contains all the genetic material necessary for life, but through mitosis, it replicates itself millions of times so it can grow to adult size.  First, each of the 46 chromosomes replicates itself into two chromatids (prophase), and the pairs line up along the center of the cell (metaphase).  When the cell pulls apart, the sets of chromatids divide with them, so each of the 2 new cells has a complete set of information (anaphase).  Finally, the cells create nuclei to house their DNA (telephase).

Because each cell has complete genetic information, each cell can create appropriate amino acids through mRNA.  Because each cell divides through mitosis, a manmade cell (a skin cell, for instance) in the right environment can grow into a full organism, as well.  (An electrical pulse is necessary to push non-sperm cells inside eggs.)  The organism which scientists usually harvest for cells is called a blastocyst2.  It is a cluster of a couple dozen pluripotent cells which will eventually become an organism.

Another important process is cell differentiation2.  As the number of cells within an organism grows, they can devote themselves to specific tasks.  Specialized cells synthesize specific parts of the genetic code in order to produce different proteins from their counterparts.  There are over 200 different types of cells, including blood cells, muscle cells, bone cells, and such.  These specialized cells are necessary for biological processes, but because they are committed to specific sets of RNA and proteins, they do not have the same versatility (or “pluripotency”) and fertility as the first cells, which are called stem cells.  Stem cells also have large amounts of telomerase, which helps them reproduce healthy cells more frequently.  Simply put, they are the catalysts for the body’s growth and regeneration3.  Adults still have millions of stem cells for each process.

1. Hill, Allison.  “DNA is the stuff of genes and genomes.”  Presentation made 2006 January 19 in Biology 48 class at Duke University.  <https://courses.duke.edu/@@31AEED24B8B47EA963ADFFD3A27FF9B3/courses/1/BIOLOGY48.01-S2006/content/_763136_1/lecture_3_Jan_19.ppt&gt;.  Powerpoint accessed 4 April 2007.

2. Hill, Allison.  “Cloning: therapeutic versus reproductive.”  Presentation made 2006 February 23 in Biology 48 class at Duke University.  <https://courses.duke.edu/@@14045FCECD925C0B1F7C5F18A92CD1D2/courses/1/BIOLOGY48.01-S2006/content/_783522_1/Lecture_13_Feb_23.ppt&gt;.  Powerpoint accessed 4 April 2007.

3. Hill, Allison.  “Mitosis and Meiosis.”  Presentation made 2006 February 21 in Biology 48 class at Duke University.  <https://courses.duke.edu/@@31AEED24B8B47EA963ADFFD3A27FF9B3/courses/1/BIOLOGY48.01-S2006/content/_781676_1/Lecture_12_Feb_21_part_1__1_26_.ppt&gt;.  Powerpoint accessed 4 April 2007.

4. Hill, Allison.  “Transcription, Splicing, Genetic Code, and Translation.”  Presentation made 2006 February 9 in Biology 48 class at Duke University.  <https://courses.duke.edu/@@31AEED24B8B47EA963ADFFD3A27FF9B3/courses/1/BIOLOGY48.01-S2006/content/_775822_1/Lecture_9_Feb9.ppt&gt;.  Powerpoint accessed 4 April 2007.

El calderero que abre el tema de “Lazarillo”

April 8, 2007

El encuentro de Lázaro con el calderero en el segundo capítulo de Lazarillo de Tormes es una de las escenas más importantes de la novela.  Por la metáfora y la intertextualidad, el autor critica las prácticas de la Iglesia Católica, un hecho audaz durante su época.  Hace igual el pan de trigo y el Pan de Vida para rechazar la posición de la Iglesia que lo espiritual es más importante que lo físico para los pobres.  Además, porque el calderero deja la llave de la caja a Lázaro para usar cuando quiere, el autor implica que la gente común puede tener tanto acceso a Dios como los clérigos.

Tres personajes son importantes en esta escena: el calderero, Lázaro, y el clérigo, quien no está presente pero es el catalizador de las acciones de Lázaro.  El calderero, a prestar un término de Aproximaciones, es un “actante”: un personaje menor usado para avanzar la trama.  Él no demuestra mucha personalidad salvo por los términos religiosos usados para describirlo (de que escribiré más tarde).  Lázaro es un criado pobre.  Vive siempre con la necesidad, incluso en la casa del sacerdote, dentro de la que está muriendo de hambre (51) [1].  No puede dejar a su amo porque no tiene bastante energía en sus piernas para moverse tanto (54).  Como cualquier pobre de la época, Lázaro depende de Dios para vivir, hasta el punto que reza para fallecimientos para que él pueda comer en sus funerales (52-53).  Lázaro opina que Dios es responsable de su alimentación espiritual y física ambas.

Como la mayoría de los personajes de la novela, el clérigo no tiene nombre particular.  El autor lo presenta como un tipo, y sus faltas constituyen una crítica de toda su clase.  El carácter del clérigo es realmente brutal.  Un sacerdote, por su voto y su ocupación, es un hombre de Dios, tiene una responsabilidad especial de imitar a Jesucristo.  Además, porque los pastores viven por los donativos de su pueblo, es razonable exigirlo a no aventajar del pueblo.  Desgraciadamente, vemos pronto que el sacerdote con quien Lázaro vive no es un ejemplar de la generosidad cristiana.  No puede quitar sus ojos del dinero de la ofrenda (51).  Da una cebolla por cada cuatro días a Lázaro mientras él come cinco blancas de carne por cada comida (48-49).  Come los ojos, sesos, y todas las otras porciones valiosas de la carne y deja huesos para Lázaro (50).  Cuando mima a Lázaro con una poquita de comida, dice con mucha ironía, ‘Toma, come, triunfa, que para ti es el mundo.  Mejor vida tienes que el Papa” (50).

Me sorprende un poco que este retrato de los religiosos no sea el límite de la crítica del autor, pero realmente es sólo el preludio para prepararnos para la escena con el calderero.  Lázaro está viviendo con desesperación, y el clérigo, su amo, no está cumpliendo su voto comercial ni su voto religioso de apoyarlo.  Entonces viene el calderero, y desde aquel momento el autor usa la intertextualidad y las metáforas cuantiosamente.  Por ejemplo, Lázaro llama al calderero “un ángel enviado…por la mano de Dios” (54-55).  Los ángeles aparecen muchas veces en la Biblia, pero la ocasión más semejante a esta es Hechos 5:19, cuando un ángel libera a San Pedro de una cárcel.  Como este ángel abrió las jaulas y los vínculos para San Pedro, este calderero abre el arca del pan para liberar a Lázaro del hambre.  Lázaro dice que cuando pide que el calderero abra el arca, su pregunta es “alumbrado por el Spíritu Sancto.”  De la misma manera, el Espíritu Santo dio el poder de retórica y de hablar muchas idiomas a los discípulos de Jesucristo (Hechos 2:4).

Es muy importante que el pan esté dentro de un arca, no una caja.  El arca tiene muchísima importancia religiosa: durante el Antiguo Testamento, los Diez Mandamientos se quedaban dentro del Arca de la Alianza, y Dios vivía allá de una manera tan intensa que tocar el Arca resultaba en la muerte (1 de Crónicas 13:10-11).  Los católicos consideran el tabernáculo que contiene la Eucaristía un nuevo Arca de la Alianza[2], y esto es claramente el paralelo que el autor intenta en esta escena.  Hace el pan dentro del arca del clérigo, que es necesario para vivir, el igual de la Eucaristía, el “Pan de Vida,” para vapulear el desinterés de la Iglesia por la pobreza de sus fieles.

Lázaro ve la cara de Dios dentro del arca como estaba dentro del Arca de la Alianza y como está realmente presente en la Eucaristía según la Iglesia[3].  Para su pago, el calderero toma un “bodigo” o una “oblada” de pan (56).  Las connotaciones eucarísticas de estas dos palabras son muy fuertes.  Con cada frase los paralelos son más obvios: el arca es el “paraíso panal” de Lázaro (56).  Cuando toma el pan en sus dientes, “en dos credos[4] le [hace] invisible” (56).  (Cuando los discípulos en Emaús reconocieron a Jesús entre los panes, él se hizo invisible.)  Como todos los monjes, y como los católicos de Duke esta noche de Jueves Santo, Lázaro participa en la “adoración del pan,” contemplando sobre él y dándolo mil besos (58).  Lo único que el autor no ha hecho es poner su tema en mayúsculas.

El otro argumento revolucionario de la escena es que la gente ordinaria puede comunicar con Dios igualmente al sacerdote.  Esto ocurre cuando el calderero libremente deja la llave del arca con Lázaro (56).  Después él lo abre cada vez que quiere adorar el pan, pero no abusa este derecho: es tan cuidadoso que el sacerdote no se da cuenta por mucho tiempo quién está comiendo el pan del arca (56-59, 70).  Así el autor dice que los pobres no sólo tienen el derecho para comunicar con Dios; tienen la madurez para hacerlo, también.

La Iglesia Católica ha existido por dos mil años y ciclos innumerables de declinación y reforma.  Lazarillo de Tormes fue escrito durante una de estas épocas.  La comparación del pan con la Eucaristía no es sutil; es descarada y intentada para desafiar la Iglesia española.  Además de este episodio, Lázaro nos cuenta de un bulero corrompido, un fraile pervertido, un sacerdote lujurioso quien es amante de su esposa, y un encuentro con el Santo Emperador Carlos V, pero las críticas no fueron mordaces.  Después de esto hubo la Contrareforma, y la evolución de la Iglesia ha seguido por los siglos después, por concilio tras concilio.  Ya la gran mayoría de los sacerdotes vive al mismo nivel de sus fieles.  Las caridades católicas son muy activas: las monjas de la Madre Teresa de Calcuta son reconocidas por todo el mundo, por ejemplo.  La iglesia es mucha más abierta a todos sus creyentes: ahora se pueden leer la Biblia y oír la Misa en sus propios idiomas, y la consagración de la Eucaristía ocurre delante del pueblo en vez de detrás del sacerdote[5].  Sin embargo, no se puede arreglar un problema sin reconocerlo, y por esto la crítica de Lazarillo de Tormes fue esencial.  Aunque fuera considerada peligrosa en su tiempo, últimamente sus ideas revitalizaban la Iglesia.


[1] Rico, Francisco, Ed.  Lazarillo de Tormes.  Catedra: Madrid, 2005.

[2] “The Baltimore Catechism: No. 3, Lesson 8.”  < http://www.ourladyswarriors.org/faith/bc3-08.htm&gt;.

[3] Otro paralelo interesante es Lucas 24:35, en que los discípulos reconocen a Jesús entre los panes en Emaús.

[4] El credo es una oración tradicional que contiene todas las creencias esenciales de la Iglesia.

[5] …aunque este cambio no ocurrió hasta el Concilio II del Vaticano en los 1960.