Archive for October 2005

Sin duda razonable

October 11, 2005

Ha sido un año de desilusión en el mundo de cine.  Esta semana, no vi una sola película nueva que me gustó.  Por esta razón, estoy repasando una gran película del pasado.  He elegido “12 Angry Men,” un drama estadounidense del año 1957.  Es una película sobre las deliberaciones de un jurado durante un juicio por homicidio.  Es una gran película por que el trabajo del director es excelente, los actores son realistas, y el guión es una exploración intensa del sistema de juicio en los Estados Unidos que todavía es relevante.

Ya puedo oír sus quejas.  “¿1957?  ¡Esta película es diez años mayor que yo!  ¡No había civilización en esos días!”  No tengan miedo, mis amigos.  Es verdad que la película fue rodando en blanco y negro, pero después de una media hora de “12 Angry Men,” no lo notarán; el trabajo del director, Sidney Lumet, es demasiado bueno.  La mayoría de la película fue rodando en un cuarto y en una toma, y por eso el suspense es increíble.  Utiliza muchos ángulos de visión a mostrar cambios de tiempo y de ambiente.  Especialmente usa el primer plano muy bien durante secuencias intensas.  El diálogo es filosófico pero es interesante, también.  Los cambios entre diálogo lento y diálogo rápido son naturales.  La película no tiene una banda sonora por que música diluiría la tensión que aumenta durante las escenas.

Los actores, que representan los miembros del jurado, son excelentes, también.  Es evidente que ellos ensayan mucho por que nunca fallecen, aún durante secuencias de muchas minutas con diálogo rápido.  Henry Fonda, quien representa el único miembro del jurado que no está seguro de la culpabilidad del acusado, protagoniza.  Es una de las mejores representaciones de este actor legendario.  Todos los actores secundarios ayudan desarrollar la historia.  Lee J. Cobb y Ed Begley, que representan sus personajes apasionadamente, e E. G. Marshall y Jack Warden, cuyas representaciones son realistas, son especialmente excelentes.

“12 Angry Men” fue un gran éxito del teatro antes de se hizo una película.  Es evidente por que el guión tiene mucha calidad.  Demuestra los méritos y los defectos de la selección al azar de un jurado.  Protege acusados de los poderosos por que los doce miembros del jurado son ciudadanos comunes que no tienen un interés ni en el acusado ni el acusador.  Por que el acusador necesita convencer el jurado sin duda razonable de la culpabilidad del acusado, es más difícil condenar los acusados.  Un hombre valiente y razonable como Fonda puede convencer otros miembros de la inocencia del acusado.  En otro lado, hay personas impacientes como Warden, que quiere condenar el acusado rápidamente por que quiere asistir a un partido de béisbol por que tiene entradas.  También hay hombres como Cobb y Begley que se odian el acusado por que es un miembro de un grupo demográfico en particular.

“Twelve Angry Men” es una película para personas pensativas, pero no es un documental; es un drama.  Lumet dirige muy bien; sus usas de la cámara y el diálogo siempre interesa.  Los actores realizan personajes realistos e intensos.  El guión presenta muchas preguntas difíciles.  Recomiendo que tu familia alquila esta película famosa hoy.

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Leibniz’s Two Universe Experiment

October 9, 2005

In Letter 3: §5 of Leibniz’s correspondence with Clarke, the German philosopher gives the example of two universes which are equal in every fashion but one: spatio-temporal location.  Universe B is the reflection of Universe A around the y-axis such that all that was “east” in A is “west” in B.  If relationalism is true, then these two universes are “absolutely indiscernible” (completely equal) because space is, by definition, the span of the actual and possible relationships between objects, and the reflection did not affect these relationships.  So, any potential universe C which retains A’s relationships (C = A shifted five miles north, C = A ten years farther back, etc.) is the same as A.  Indeed, it is silly to think of C in relation to A because that would require an absolute “coordinate axis” for comparison, and that is impossible.  All spatio-temporal positions are relative.

According to absolutism, space and time exist independently of all objects and all possible relationships among objects.  Spatio-temporal positions are absolute, not relative.  Since Object 1 occupies position (5, 0) in Universe A and (-5, 0) in Universe B, the two universes are separate and distinct.

Leibniz believes that absolutism is “chimerical,” or fanciful, because it violates the principle of sufficient reason (PSR).  This principle postulates that all physical phenomena have causes, and any choice that an individual makes has a reason behind it.  Even God must have a reason for everything which He does.  PSR is metaphysical, not epistemic; the cause of an event may be impossible for us to discern, but there is one nonetheless.  This principle requires the principle of the identity of indiscernibles (PII), which postulates that there cannot be two objects which are absolutely identical.  If there were, God would not have had a reason to place the two objects in their respective positions, and thus He would have violated the PSR.  PII is a metaphysical, not an epistemological claim, because the two objects could differ in a way that our senses cannot discern.  Differences in spatio-temporal location are trivial.  If Object 1, which performs function f, is in position x during time s, and Object 2, which also performs function f, is in position y during time t, they are different in name only.  God would have no reason to switch them and indeed had no reason to put them in their respective positions in the first place.  These objects are indiscernible and violate PSR.

If PSR and PII are true, then there is no difference between the Universes A and B from the first paragraph.  Since the two universes perform the exact same functions, God has no reason to choose one or the other; if he did so, he would violate PSR.  God must have chosen a particular universe, however, because we exist.  Therefore, absolutism is false.  It imagines an impossible set of circumstances.  God could only choose between possible worlds which are qualitatively distinct from one another.

Leibniz’s refutation of absolutism holds true within the constructs of both relationalism and absolutism because he has disproved that the basic principle of absolutism – that objective positions in space and time have meaning.  Clarke thus has to tweak the PSR and say that God’s will is reason enough for His actions.  (Leibniz would respond that God would never coast on his reputation in this manner.)  One could also deny the PSR or deny that God plays an active role in the world.  The implications of this argument, however, must have been too unpleasant for Clarke to consider.